Notas de Lalibela

Lalibela es una ciudad de Etiopía, conocida por tener varias iglesias construidas literalmente en una roca. Leer de ellas nos hace recordar -en automático- que la vida del creyente está fundada en la Roca que es Cristo.

Las Escrituras de continuo nos anima a sostenernos de la Roca, a cimentar nuestra vida en Cristo. Sea de alineto para ti y para mí esta verdad, para nuestras propias vidas, para nuestros hijos e hijas, para nuestros matrimonios, es decir, para la familia. Cristo es el cimiento, firme y duradero. Los que nos precedieron en la fe se apoyaron en La Roca que es Cristo y nunca les falló.

Aliéntese tu corazón en esta promesa:

"por tanto, Jehová el Señor dice así: He aquí que yo he puesto en Sión por fundamento una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure." Isaías 28:16

Cada hogar sea una "Lalibela", una familia tallada en la roca.


                                                                                                                                    @liliahercruz

Puedes checar este link: Lalibela 

Foto de Lalibela, Etiopía por Cathy O´Clery


PORQUE LA GRACIA TODO LO CAMBIA

 

PORQUE LA GRACIA TODO LO CAMBIA por Chuck Smith. Editorial The Word  for Today.

-- Sólo frases --

➽UNA RELACIÓN DE AMOR CON DIOS

  • Nuestra parte simplemente es confiar y creer en el profundo cuidado y compasión que Dios nos ofrece gratuitamente.
  • Más tarde descubrí que el mejor testimonio que podemos ofrecer al mundo es el amor que tenemos los unos por los otros; un amor que fluye del corazón mismo de Dios.
  • El amor de Dios es el único camino posible para obtener la estabilidad y seguridad que anhelamos.
  • La Biblia nos dice que el amor es el cumplimiento de la ley.
  • El amor, no la ley, es la clave para nuestra relación con Dios y del uno con el otro.
  • Pablo declaró que la única cosa que lo constriñía era el amor de Jesucristo.2 Co. 5:14
  • Descubrí que, aunque era propenso a tropezar y caer, mis errores no me alejaban a Dios.
  • Este es el gozo más grande en la vida, experimentar una relación de amor genuino con Dios.
  • Saber que Él es por nosotros; que Él nos ama es la fuente más grande de seguridad que cualquier persona puede llegar a conocer.
  • La gracia transforma llanos desiertos y desolados en ricas y verdes praderas.
  • Nuestra posición delante Dios no depende de nuestros débiles esfuerzos, sino en lo que Su brazo poderoso ha hecho ya por otros.


➽CAPÍTULO UNO: ¡PERDONADO!

  • "De ninguna manera trataría de presentarme delante de Dios basado en mi propia bondad". (Henry Kissinger)
  • La justicia que yo puedo lograr por lo que hago, es solamente una justicia falsa.
  • Si vamos a establecer una norma de conducta justa, debemos usar la que fue establecida por Jesucristo.
  • La vida de Jesús es la única norma de justicia. Si quiero ser aceptado por Dios, tengo que ser tan justo como Jesucristo.
  • Si tenemos alguna esperanza de ser perdonados por Dios, tiene que haber otro fundamento que el de nuestra justicia.
  • La raíz de la palabra gracia es "belleza". En el Nuevo Testamento, gracia significa "favor inmerecido de Dios."
  • Gracia es ser aceptado por Dios, aun sin merecerlo, a pesar de no ser digno de ello.
  • La Biblia enseña que yo recibo gracia basado en mi creencia y confianza en Dios.
  • Hebreos 11:6 declara que sin fe es imposible agradar a Dios. Somos perdonados por un Dios Santo, simplemente por creer en Jesucristo y en su muerte por nosotros.
  • Él fue a la cruz, murió, fue sepultado y resucitó. Su muerte hizo posible que Dios nos extendiera Su gracia a usted y a mí.
  • Toda nuestra culpa -nuestros errores pasados y futuros- han sido cargados a Jesucristo, el Cordero inocente, el único perfecto que no conoció pecado.
  • La realidad es que la fe es nuestra única esperanza.
  • El Amado es Cristo; y al estar usted en Cristo es acepto por Dios así como Cristo fue acepto.
  • ¡Qué gozo es saber que Dios desea concedernos la riqueza y plenitud de Su amor, no porque lo merezcamos, sino porque nos ama. Este es el evangelio de gracia en Jesucristo.

➽CAPÍTULO DOS: 

LA PUERTA NUNCA ESTÁ CERRADA

  • La realidad es que rara vez llegamos a vivir de acuerdo a las reglas de nosotros mismos nos hemos establecido.
  • A pesar de que el "yo verdadero" está muy debajo del "yo ideal", aun así soy considerado justo delante de Dios y Él me mira como perfectamente justo por mi fe en Jesucristo.
  • Estos son los dos aspectos de la gracia. Primeramente que Él tomó la carga de nuestros pecados y que han sido lavados y perdonados por nuestra fe en Jesucristo.. Segundo, Dios te ve con justicia por creer en Jesucristo.
  • Dios está atribuyéndole justicia a su cuenta porque usted cree en Jesucristo.
  • Saber que Dios me acepta por mi fe en Jesucristo y que mi justificación es a través de la fe en Él son buenas nuevas en verdad.
  • Obviamente no tengo ninguna esperanza en mí mismo ni en mi propia justicia, pero sí en la obra que Jesucristo hizo por mí mediante el poder de Su Espíritu Santo a medida que transforma a la imagen de Cristo.
  • Nosotros no podemos mejorar la justicia de Dios. De ninguna manera podemos mejorar lo que Él nos ha atribuido. Somos justos.
  • Nuestra justicia no es cuestión de buenas obras, esfuerzos humanos o el cumplir con ciertas leyes rituales o alimenticias. Nuestra justicia -aquí y ahora y por toda la eternidad - es el resultado de nuestra simple fe en el Hijo de Dios, Jesús.
  • Cuando mi relación con Dios es afirmada en la atribución de la gracia de Dios hacia mi, la puerta de bendición nunca está cerrada. Las bendiciones de Dios son otorgadas en cuanto a Su gracia, a su favor inmerecido. Yo nunca merezco o gano una bendición.
  • Lo que es difícil de comprender es que aunque mi conducta es equivocada, esta no tiene nada que ver con mi posición ante Dios.
  • No podemos conocer la paz de Dios en nuestros corazones hasta no experimentar primero la gracia de Dios en nuestras vidas.

LLAMADOS A SER SIERVOS DE DIOS

 


Llamados a Ser Siervos de Dios por Warren W. Wiersbe. Editorial Portavoz.

--Solo fragmentos--

A modo de introducción.

Esatas treinta pláticas contienen la clase de enseñanzas y consejo que yo hubiera querido haber recibido  cuando comencé mi peregrinación cristiana en 1945. El miniisterio cristiano nunca ha sido fácil, pero es incluso más difícil hoy cuando hay conflictos generacionales tan grandes , los límites están desapareciendo y las definiciones están cambiando.

Pero los principios básicos del servicio crsitiano no han cambiado, y sobre ellos he enfocado estás páginas.



  • «De forma que uno de los primeros pasos que debemos dar antes de que Dios pueda usarnos para su servicio es confesar nuestra bancarrota y recibir por fe la gracia que necesitamos para un servicio aceptable».
    —Warren W. Wiersbe
  • «”Nunca hice un sacrificio “, dijo el misionero David Livingstone. “No debemos hablar de 'sacrificio' cuando recordamos el gran sacrifico que Él hizo dejando el trono del Padre en el cielo para darse por nosotros” Cuando C.T. Studd tenía cincuenta y dos lo dejo todo para marcharse al África y las personas le decían que era un tonto. Studd contestaba: “Si Cristo Jesús siendo Dios lo dejó todo y murió por mí, entonces ningún sacrificio es demasiado grande para que yo lo haga por Él."
— Warren W. Wiersbe
  • «Dios, sin duda, quiere usar nuestros talentos. Al fin y al cabo Él nos lo dio. Pero junto con el desarrollo de nuestros talentos y dones espirituales está el perfeccionamiento de nuestro carácter.»
    —Warren W. Wiersbe
  • «Recuerde, en los ojos de Dios el obrero es más importante que la tarea. Si el obrero, él o ella, es lo que debe ser, la obra será hecha como Dios espera y Él se agradará de ello.»
    —Warren W. Wiersbe
  • «El doctor Will H. Houghton acostumbraba a decir: "Aférrese a la Biblia hasta que lo Biblia lo agarre a usted". Martín Lutero fue mucho más lejos cuando dijo: "La Biblia está viva, me habla, tiene pies, corre tras de mí; tiene manos, me agarra".
    No importa qué ministerio Dios ha puesto en sus manos, no puede tener éxito aparte de la Palabra de Dios.»
    —Warren W. Wiersbe


SIMULTÁNEAS II

 



Simultáneas es una sección de artículos que han nacido, tal y como el título lo marca, de manera simultánea o paralela, ya que surgen de otros textos que compaginaban con algunos temas que estudiaba. Estos artículos, libros o comentarios me han llevado a reflexionar aspectos que me permiten concluir cuán atinado es todo aquello que Dios nos dice en las Escrituras.

No pretenden ser los artículos exhaustivos con los temas, pero sí, señalar aspectos que me llamaron la atención, y a su vez, ¿por qué no? al que lee, le hagan vislumbrar otros que no habían considerado y que les edifique en este andar en Cristo. Los artículos están sin orden de importancia, pero espero les sea de sumo interés y de reflexión.


¿QUIÉN DICE QUIÉNES SOMOS?

Hace un tiempo hice mi lectura bíblica en el Evangelio de Juan, tomé notas de aquellos versículos que llamaron mi atención. Pero, a su vez, indagué que opinaban otros estudiosos de la Biblia al respecto; hacerlo así, me permitió comprender algunos aspectos de manera más profunda e igual, de manera, muy interesante. Así que, les comparto, algunas de mis conclusiones.

Todo el Evangelio de Juan es una gran pieza, es fundamental leerla; sin embargo, hubo un tema en específico que me hizo considerar la siguiente pregunta: ¿Quién dice quiénes somos? El libro de Juan, así como los otros Evangelios, da muchos ejemplos de cómo Jesús enfrentó la oposición, sus cuestionamientos y ataques, no sólo por su origen, sino de otros temas de la ley. La oposición no fue sólo de un grupo en específico, sino de muchos, los cuales creían saber más que los otros y por supuesto mucho más que Jesús.

Se necesita tener pleno convencimiento de quienes somos y que hacemos en esta tierra para poder plantarse y enfrentar a todo aquello que nos interpele en la vida; en ocasiones, las circunstancias manifiestan o ponen a prueba lo que hay en nuestro interior. Jesucristo, nuestro máximo ejemplo, tenía muy claro este punto, sabía que había salido de Dios y que a Dios iba (Juan 13:3), por ello nunca dudó en expresar lo que tenía que decir y hacer todo lo que se le había encomendado (Juan 6:38).



De igual forma, como nuestro Señor Jesús, debemos saber quién es nuestro Padre, quiénes somos y que estamos aquí por un plan divino que Él diseñó para nosotros. Jesús sabiamente supo manejar todo cuestionamiento, sin inquietarse y sin titubear; veamos algunos de ellos:

Primer ejemplo de confrontación, le preguntaron a Jesús:

“¿Dónde está tu padre?” Juan 8:19

La pregunta la realizaron un grupo llamado los fariseos, el propósito era insultarlo. Trataron de intimidarlo con los rumores de que su madre no tuvo el nacimiento virginal milagroso que decían, sino de un acto impuro. En estos países del Oriente, es muy importante los temas de la paternidad y los términos en los cuales se dan y son una alta ofensa cuando se cuestionan, lo cual era su evidente intención; además de hacerlo de manera pública, en el templo. El punto era difamar y desencajar a Jesús, para hacerle notar que no creían en su origen, ni en su llamado o aquello que Él proclamara.

No obstante, en las Escrituras vemos que esto no le inquietó, no le causó temor, ni le ofendió, es más no dio explicación acerca de lo que ellos querían oír, ya que realmente no querían oír, solamente deseaban cuestionar; los fariseos realmente no sabían nada de Jesús y tampoco de Su Padre, por tanto, no tenían conocimiento ni autoridad sobre Jesús y el plan de Dios.

 

Segundo ejemplo, nuevamente le preguntaron:

“Entonces le dijeron: ¿tú quién eres?” Juan 8:25

Dios no se ofende con preguntas sinceras, es válido acercarse a Dios y querer saber más de Él; el meollo es el motivo del corazón; obviamente este grupo –de fariseos- su intención no era conocer más a Jesús, sino a través de esta pregunta querían despreciarlo e intimidarlo. La pregunta ponía en duda lo que era Él, y querían que Él mismo se cuestionara acerca de lo que hacía y era. Mas Jesús sí sabía la verdad, entendía que podía debatir e igual contrarrestar las preguntas, insultarles o injuriarles; pero no era necesario enrolarse en tales altercados, sino cumplir el plan divino de Dios en su vida: padecer en la Cruz para salvarnos. Jesucristo tenía en mente esto, no sus cuestionamientos o atender su hostilidad. Lo que Jesús sabía de Él lo recibió del Padre celestial, de la misma manera, es igual con nosotros, no podemos enrolarnos con este mundo ni sus alegatos, debemos entablar una comunión con nuestro Señor para poder saber quiénes somos. sólo Dios puede revelarlo y sólo él puede dártelo. Debemos creer lo que Dios dice al respecto de ti, no lo que te dice el mundo.

 

Tercer ejemplo, le afirman, a través de una pregunta:

“¿No decimos bien nosotros, que tú eres samaritano y que tienes demonio?” Juan 8:48

 

Son dos acusaciones directas, ya hasta le habían designado un origen y pretendían conocer su condición. Recordemos que para los judíos ser samaritano, era ser despreciable, además de, afirmar que su actuar mostraba que estaba poseído. No obstante, Jesús sin vacilar y con autoridad, se presenta e identifica con un “Yo soy”, este título que utilizó pertenecía a Jehová (Juan 8:56-59). Sin discusiones, pero igual, afirmando.

El mundo, los que te rodean, las redes sociales, un amigo, un enemigo, un libro, una filosofía, una moda, etc. No pueden decirte quien eres, ni tú mismo, dependes de alguien más alto y más grande para que puedas saberlo. Jesús, de manera similar, supo quién era por su relación con el Padre. La comunión que tenía con el Padre lo que le permitió o le fue revelado quien era. La comunión requiere tiempo, y así recibir de Él este entendimiento, vivir confiadamente sin dudas o tropiezos.



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